La diputada del Frente Amplio, Ligia Fallas (sí la de las chancletas), solicitó de forma escrita al Directorio del Congreso, que le cambiaran la silla de su curul porque es demasiado masculina. Como no le dieron pelota se trajo una del cafetín.

Dice la señora diputada que en el Plenario de la Asamblea Legislativa existen sillas compradas hace décadas y que son para varones, Me Entendites.

Según escribió crhoy.com la diputada dijo: “Cuando nos sentamos ahí son muy incómodas. Si se pone los pies en el suelo, uno no se puede ‘arrecostar’. Si me ‘arrecuesto’ quedó con los pies en el aire. Para una sesión de una tarde no hay problema, pero estar con proyectos de vía rápida, que pasamos 14 horas ahí sentados, ya es demasiado”.

“Esas sillas no fueron compradas para la fisonomía de nosotras, fueron compradas para varones en un tiempo en que casi no había diputadas y son sumamente grandes”, agregó.

Doña Ligia ahora está muy contenta (¡no te parece Normal!) porque con la silla del cafetín ya no termina el día con dolores musculares, más bien se siente más “fresquita”.